Un sueño profundo la acongoja, la quiere sumir en un sueño eterno, ya no soporta, sus parpados caen lentamente, no debe, pero no soporta más, solo quiere dejarse llevar por aquella luz que la llama, esta a punto de cerrar sus ojos para siempre, pero una gota cae en su rostro, se despierta y ve una silueta, lentamente abre los ojos, es su pequeña niña que solloza al ver a su madre en ese estado, la madre sonríe, le soba su pequeña cabeza y le susurra "mi niña ya no llores más, pronto mama estará en casa.", luego la niña es llevada por sus tías y en de la madre solo sale una lagrima y en su mente dice "no puedo dejar a mi niña sola, su padre murió, yo no lo puedo hacer, por ella por mi hija." Después de varias semanas, a costa de cualquier diagnostico, la madre se recupera, se pone en pie, y va a lado de su hija.
Cuan fuerte es el amor de madre, que a toda costa busca la felicidad de los hijos, así de maravillosas son las madres, fuertes, valientes que nunca se rinden, dan todo su alma y vida por lo que mas quieren sus queridos hijos.
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